martes, 23 de febrero de 2010

BOB MARLEY ERA UNA ENCARNACION MODERNA DE ALGUN ANTIGUO PROFETA

La cantante soul Betty Wright había abierto conciertos de James Brown, Marvin Gaye y muchos otros. Con todos, regresaba atrás del escenario después de su turno. Con Bob Marley era diferente. Durante la gira Survival, en 1979, cuando terminaba su show, se quedaba en un ala del escenario para verlo, porque decía: “no se parece a ningún otro performer que conozca; tiene un poder único sobre el público. Podía cantar dos o tres canciones seguidas, sólo ahí parado, sin abrir los ojos, y de pronto lanzaba su mano hacia adelante y la gente gritaba, las mujeres se desmayaban. Tenía este poder casi hipnótico”. Así se lo contaba a Roger Steffens, quien estuvo durante dos semanas en aquella gira y es reconocido como el mayor historiador del reggae y dueño del que es considerado el mayor archivo acerca de Bob Marley.El jamaiquino entraba en trance y muchas veces se caía del escenario, contó Steffens en entrevista. “No era una estrella de rocanrol. Era un profeta, y en los tiempos antiguos, todos los principales profetas y sacerdotes eran músicos. Bob Marley era una encarnación moderna de los antiguos profetas.”
Mary Higgins, esposa de Steffens, añadió: “Salías de un concierto de Marley sintiendo que eras mejor persona y que querías ser aún mejor. Apelaba a lo mejor de ti. La música se te metía, no podías evitar moverte, y luego comenzabas a escuchar y te dabas cuenta del poder de esas palabras. Una combinación impresionante”.A la vez, “no sólo es espiritual, es revolucionario. A Bob Marley le preguntaron cómo se describía; simplemente decía: ‘Un rebelde’, con esa sonrisa socarrona que tenía”, contó Steffens. “Su música sirvió a su misión: alertar al mundo acerca de la divinidad de Haile Selassie y la filosofía de un amor, que es la única respuesta a los problemas de hoy.”
El músico jamaiquino Joe Higgs, “el padre del reggae”, fue fundamental en la vida de Marley. Fue su tutor durante tres años.A diferencia de la imagen que podría dar, Marley era muy disciplinado y trabajador, a un grado que podía parecer obsesivo. Podía estar 14 horas ensayando la misma canción, y turnando a los músicos para que se aprendieran todos los instrumentos, para que a la hora de tocar en vivo pudieran improvisar con maestría. Sus conciertos casi nunca eran iguales y alargaba canciones e improvisaba la letra.El historiador habló sobre el idioma rasta y cómo jamás hablan de división. El ejemplo más conocido es que dicen “yo y yo”, en vez de “tú y yo”, para denotar que no somos diferentes, sino manifestaciones de un solo dios.

No hay comentarios:

Publicar un comentario